Versión auditiva
El día de hoy me gustaría platicar de un tema que está empezando a revolucionar dos industrias gigantescas: los bienes raíces y la bolsa de valores.
Y creo que en los próximos años puede cambiar por completo la manera en la que una empresa consigue inversionistas, especialmente las pequeñas y medianas empresas.
Pensemos en algo muy sencillo.
Todos podemos comprar desde nuestro teléfono una pequeña parte de Apple, Coca-Cola o cualquier otra empresa que cotice en bolsa.
Pero seguramente quien nos está escuchando conoce a alguien que tiene un buen negocio.
Un restaurante, una fábrica, una tienda, una empresa de transporte… genera dinero todos los meses, tiene clientes, empleados y lleva años funcionando.
¿Por qué no podemos comprar desde nuestro teléfono una pequeña participación en ese negocio, igual que compramos una acción?
Porque llegar a una bolsa de valores tradicional no es tan sencillo.
Una empresa que quiere ofrecer acciones públicamente tiene que cumplir requisitos financieros y regulatorios, presentar información al mercado, tener estados financieros, auditorías, gobierno corporativo y cumplir permanentemente con distintas obligaciones.
Todo esto existe por una buena razón: hay que proteger al inversionista.
Pero también significa que para muchísimas pequeñas y medianas empresas cotizar directamente en los grandes mercados simplemente no es una opción práctica.
Y aquí aparece algo muy interesante: la tokenización de activos del mundo real.
Pensemos en ese restaurante.
Lleva diez años abierto, siempre tiene gente, genera utilidades y al dueño le está yendo tan bien que quiere abrir una segunda sucursal.
Necesita, digamos, 5 millones de pesos.
Tradicionalmente tiene algunas opciones: utilizar sus propios ahorros, pedirle dinero al banco o buscar uno o dos socios que pongan el capital.
Con la tokenización aparece otra posibilidad.
Ese restaurante podría estructurar una inversión y representar digitalmente pequeñas participaciones mediante tokens.
¿Y qué es un token?
Para explicarlo de la manera más sencilla, un token puede funcionar como una especie de acción digital construida sobre blockchain. Puede representar una participación o determinados derechos económicos sobre una empresa o sobre un activo.
No vamos a profundizar hoy en cómo se hace técnicamente la tokenización porque no necesitamos entender la programación que existe detrás para comprender lo importante.
Regresemos al restaurante.
En lugar de encontrar a una sola persona que ponga los 5 millones de pesos, podría estructurarse una emisión donde muchas personas participen con cantidades menores.
Uno invierte 1,000 pesos, otro 10 mil pesos. Otro 50 mil. Otro 100 mil.
Y dependiendo de cómo esté estructurada legalmente esa inversión, esas personas podrían participar de determinados beneficios económicos del negocio.
Y aquí, Maricarmen, es donde esto se pone todavía más interesante.
Nasdaq está avanzando hacia un mercado en el que también puedan incorporarse proyectos y valores tokenizados a su plataforma, evidentemente bajo ciertas reglas y requisitos.
Y en marzo de 2026 ocurrió algo muy importante: la SEC, que es la autoridad que supervisa el mercado de valores de Estados Unidos, aprobó un cambio de reglas solicitado por Nasdaq para permitir que determinados valores puedan negociarse también en forma
tokenizada.
Esto es importante porque estamos hablando de hacerlo dentro de la infraestructura financiera regulada, no en un mercado improvisado.
De hecho, en el modelo aprobado, una acción tokenizada elegible debe conservar los mismos derechos y privilegios que su equivalente tradicional.
Entonces pensemos nuevamente en nuestro restaurante.
El dueño necesita dinero para abrir su segunda sucursal.
Hasta ahora su pregunta probablemente era:
¿Qué banco me presta los 5 millones?
En el futuro podría existir otra pregunta:
¿Por qué no permito que cientos de personas inviertan pequeñas cantidades en mi crecimiento?”
Y quizá entre esas personas estén sus propios clientes.
Imagínate que llevas cinco años comiendo en ese restaurante. Lo conoces, siempre está lleno, te gusta el concepto y sabes que quieren abrir otra sucursal.
En lugar de ser solamente cliente, podrías tener la posibilidad de convertirte también en inversionista.
Ahí es donde esta tecnología empieza a sentirse mucho más cercana.
Porque la tokenización no solamente puede cambiar la manera en la que compramos una inversión.
Puede cambiar quién tiene acceso al capital para crecer y quién puede participar como inversionista.
Y que Nasdaq esté avanzando en la incorporación de valores tokenizados nos dice algo muy importante: esto ya no es solamente una conversación del mundo de las criptomonedas.
Está empezando a entrar al sistema financiero tradicional.
Y quizá dentro de algunos años, Maricarmen, cuando el dueño de nuestro restaurante quiera abrir su tercera sucursal, ya no tenga solamente dos opciones: poner su propio dinero o pedirle al banco.
Podría tener una tercera:
invitar a sus propios clientes y a otros inversionistas a crecer con él.