La titular de la Secihti, Rosaura Ruiz, explicó que es complejo hablar de presupuesto suficiente para ciencia y tecnología, porque los grandes proyectos científicos del gobierno reciben recursos por fuera de las partidas ordinarias.
En el marco de la Noche de las Estrellas, uno de los encuentros de divulgación científica más importantes del país, Jonathan, el joven mexicano que ha dedicado su vida a perseguir el sueño de llegar al espacio, compartió su historia, marcada por la perseverancia, la creatividad y la convicción de que la ciencia puede transformar realidades.
En sus inicios, en 1982, “Domingos en la Ciencia” tenía como escenario el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad. Ahí, científicas y científicos de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) ofrecían conferencias para niños y jóvenes, una valiosa oportunidad para charlar cara a cara con investigadores mexicanos, provocar el interés por la ciencia y, quizá, despertar algunas vocaciones científicas. Con el tiempo, el programa evolucionó y, en cada una de sus sedes, las charlas se impartían en diferentes días de la semana.
Hay un teorema sobre triángulos equiláteros que suena contraintuitivo cuando se topa uno con él por primera vez, pero que es fácil de demostrar. Supongamos que tenemos una isla que tiene la forma de un triángulo con tres lados iguales (un triángulo equilátero).
Muchos habrán escuchado la célebre frase atribuida al matemático griego Arquímedes: “Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo”. Este dictum se refiere a las leyes de la palanca. Mientras más largo es el brazo de una palanca, mayor es el peso que se puede levantar en el otro extremo, de brazo corto. Sin embargo, no todos saben que Arquímedes analizó exhaustivamente las llamadas “leyes de las palancas” en un famoso texto que lleva por título “Sobre el equilibrio de los planos”, que probablemente escribió en Siracusa entre 270 y 250 años antes de nuestra era.