Universidad Nacional Autónoma de México ¿Pueden las máquinas pensar, entender, sentir y ser conscientes? Esta pregunta la planteó por primera vez, en un entorno académico y científico, el matemático inglés Alan Turing, en el artículo Maquinaria Computacional e Inteligencia, publicado en 1950. En éste se incluye un experimento mental al que Turing llamó el juego de imitación, que después se popularizó como la prueba de Turing. Participan tres jugadores: una computadora y dos seres humanos (el entrevistador y el asistente). Los tres están en cuartos separados, pero se pueden comunicar por un teletipo para evitar reconocerse por la voz o visualmente. El propósito del entrevistador es identificar quién es la computadora y quién es el asistente, a través de una conversación sin restricciones en lenguaje natural. El objetivo de la computadora es hacerle creer al entrevistador que “ella” es el ser humano, para lo cual tiene que mentir, y gana cuando lo logra. El rol del asistente es auxiliar al entrevistador, respondiendo a sus preguntas con la verdad. Turing propuso que, si la computadora pasa la prueba, tendríamos que aceptar que ésta entiende, es consciente y tiene sentimientos.