La inteligencia artificial (IA), la gran tecnología disruptiva del siglo XXI, está transformando de manera significativa muchos aspectos de la vida humana. De hecho, ha dejado de ser una herramienta de interés exclusivo de expertos en ciencias de la computación, matemáticas y estadística. Poco a poco ha sacado de su zona de confort a abogados, psicólogos, médicos, comunicólogos, sociólogos y un larguísimo etcétera de personas que han visto el enorme reto que implica entender, desde sus respectivos campos de acción, esto que Klaus Schwab ha llamado la Cuarta Revolución Industrial.