Lamán Carranza Ramírez es un divulgador científico, emprendedor y desarrollador de grandes proyectos. Es Abogado y Maestro en Derecho Parlamentario. Se desempeña como Director General de la revista Obsidiana: Ciencia y Cultura por México>>
La publicación reunió a 121 creadores, 12 escritores y científicos, 20 personas involucradas en la fotografía, corrección de estilo, comunicación y difusión, diseño museográfico, entre otras tareas.
Hablemos de ciencia, hagámoslo por el simple hecho de que en el mundo globalizado en el que vivimos, son los países que invierten en tecnología e innovación los que más desarrollo reportan en lo que va del Siglo XXI.
Partamos del hecho de que, en la historia de la Tierra, somos uno de los mamíferos más desprotegidos, nuestra masa corporal, velocidad y constitución física nos hacen vulnerables ante otros animales, incluso, con más de 10 kilogramos de peso.
La pandemia por COVID19 pone de manifiesto la importancia de contar con una vacuna. Una lección que la sociedad aprende nuevamente cada vez que sucede una epidemia.
La pandemia de COVID-19 causada por el coronavirus SARS-CoV2 cambió el mundo como lo conocíamos. Aunque las epidemias no son hechos aislados; sí representan eventos excepcionales que revelan las fortalezas y debilidades de todos.
México jugó con todo, de eso no hay ninguna duda. El equipo tenía el alma puesta en un sueño, no era solamente el sueño de los jugadores; era el de millones de personas que dejaron todo a un lado para mirar la misma meta. En las casas, en los restaurantes, en las plazas y en las calles hubo algo que pocas cosas consiguen: un país entero por el mismo objetivo, el mismo sueño.
Por esa razón, el fútbol moderno recurre cada vez más a disciplinas como las matemáticas, la inteligencia artificial y el análisis de datos. Los cuerpos técnicos procesan miles de registros sobre recorridos, velocidad, desgaste físico, probabilidades de pase, ocupación de espacios y patrones de juego. Los datos no juegan por los futbolistas.
Por esa razón, el fútbol moderno recurre cada vez más a disciplinas como las matemáticas, la inteligencia artificial y el análisis de datos. Los cuerpos técnicos procesan miles de registros sobre recorridos, velocidad, desgaste físico, probabilidades de pase, ocupación de espacios y patrones de juego. Los datos no juegan por los futbolistas.
Mira, esto es el mundo ¿ves? ¿Sabes por qué es lindo este mundo? ¿Ehee? Porque es una maqueta. ¡El original es un desastre!” Nunca como ahora estas palabras de Mafalda tomaron tanto sentido.
Quiero empezar con una pregunta muy directa para quienes van en el coche, están en la oficina o nos escuchan desde casa: ¿cuántos de ustedes despertaron hoy ya cansados? Hablo de esa sensación pesada de levantarte, tomarte el café y sentir que, aunque cerraste los ojos ocho horas, el cuerpo simplemente no se enteró. Es la famosa frase que todos hemos dicho alguna vez: “Dormí, pero no descansé”. Lo curioso es que hoy no estamos cazando mamuts ni arando la tierra de sol a sol. Físicamente, nuestra vida es más cómoda que la de cualquier generación anterior, pero nos sentimos más agotados que nunca. Y la ciencia tiene una respuesta inquietante: el cansancio moderno ya no es muscular, es neurológico.
Obsidiana en colaboración con la embajada de Francia, IFAL, UNAM e IPN, trabajan para llevar la ciencia a todo el país
Las Leyendas del fútbol de Pachuca y América volverán a encontrarse para revivir la final del Clausura 2007, en un partido que recupera uno de los momentos más recordados del fútbol mexicano, pero que hoy se presenta en un contexto distinto, donde el juego ya no solo se vive desde la emoción… también se entiende desde los datos.