La artista plástica Sandra Pani (Ciudad de México, 1964) ha desarrollado con inteligencia y pasión cada una de sus creaciones.
La artista plástica Sandra Pani (Ciudad de México, 1964) ha desarrollado con inteligencia y pasión cada una de sus creaciones. Realizó sus estudios formales en la Chelsea School of Art en Londres, Inglaterra, en el Studio Art Centers International de Florencia, Italia y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, pero la música y la naturaleza son sus pasiones paralelas y, además de coleccionar plantas, ramas y huesos de animales, también estudió piano en el Conservatorio Nacional de Música.
Todas estas facetas se reflejan a lo largo de su obra la cual, mostrando un personal estilo sutil y etéreo, se ha presentado en más de 30 exposiciones individuales. La primera, “Subsistir”, fue presentada en el Museo del Chopo (1993) y las más recientes son “Expandable Self”, en el Claustro de Sor Juana (2021), “Árbol de huesos”, retrospectiva de 20 años en CECUT Tijuana (2018) y Antiguo Colegio de San Ildefonso (2019), “My intangible self” en el Instituto Cultural de México en Miami (2016) y en el Contemporary Art Museum CAM en Raleigh Carolina del Norte (2015), “Denudatio perfecta”, en el Palacio de Medicina de la UNAM y en el Ex Convento de Santo Domingo en Oaxaca (2015).
También ha hecho exposiciones en el Festival Internacional Cervantino, en la Newcomb Gallery de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, en los Institutos Culturales de México en Washington y Nueva York, en el Museo Nacional de Kazakhstan, y en el CerModern en Ankara Turquía. Sus obras están en colecciones públicas y privadas como en el Museo Nacional de la Estampa, Museo de la Cancillería, Museo Carrillo Gil, Museo MACAY, Museo Nacional de Medicina, Colección del Banco de México, Auditorio Nacional, Secretaría de Hacienda, el proyecto de Rayuela y el libro La Tabla de los Elementos de La Cabra Ediciones.
Conaculta publicó, dentro de su colección Círculo de Arte, un tomo dedicado a su obra, y la editorial Turner publicó un libro monográfico en 2019. Además, ha sido reconocida por el Sistema Nacional de Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y por la Beca de Apoyo para Jóvenes Creadores en varias ocasiones.
Son varios los críticos que han reseñado su obra; aquí compartimos una reflexión. En palabras de Germaine Gómez Haro:
“Además de su gusto por las formas anatómicas, Pani se maravilla ante los enigmas de la vida, siente la necesidad de ir más allá de lo evidente y escudriña los recónditos parajes interiores del ser humano: una pasión por el cuerpo visto desde su coraza externa e imaginado en su funcionamiento interno. ¿Pero, cómo representar la interioridad?, ¿cómo pintar el fluir del torrente sanguíneo, o el lento ascenso de la savia? ¿El palpitar de un corazón, la acción de la clorofila? Las figuras humanas y vegetales de Sandra Pani son retratos interiores que buscan captar la esencia más que la apariencia, el eterno cuestionamiento sobre el misterio de la vida, la sorpresa ante el milagro de la naturaleza”.
“Quedarse quieta, observar, sentirse una con el lugar que ocupa, es una manera de ver el mundo que resuena armoniosamente con su propia naturaleza”. -Alberto Blanco