En la actualidad el conocimiento es poder, los países que hacen ciencia son más poderosos que los que no.
En la actualidad el conocimiento es poder, los países que hacen ciencia son más poderosos que los que no. El futuro de la biodiversidad y de la humanidad reside en provocar el diálogo entre el conocimiento científico y las decisiones globales con la diplomacia. En entrevista exclusiva para Obsidiana, el doctor Jean Joinville Vacher, director de Investigación Emérito del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la República Francesa (IRD), conversa respecto a su experiencia y perspectiva en la diplomacia de la ciencia.
O: Obsidiana
JJV: Jean Joinville Vacher
O: Jean, bienvenido a Obsidiana. Vamos a hablar sobre diplomacia de la ciencia y cómo puede ayudar a resolver los retos globales.
JJV: Muchas gracias por invitarme a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la diplomacia científica. El IRD es un instituto especializado en cooperación científica, y puedo decir de una cierta manera que todas mis actividades se enfocan hacia la diplomacia científica. Hice mi carrera como investigador en Bolivia sobre temas de ecología en los altiplanos bolivianos y peruanos, después seguí haciendo investigaciones de las problemáticas latinoamericanas. Entré de manera muy directa en la diplomacia haciéndome responsable de un instituto de investigación para los países andinos que dependía de la cancillería francesa y mi última experiencia en diplomacia fue como consejero de cooperación adjunto en la embajada de Francia en México, responsable de la cooperación científica universitaria.
O: ¿Por qué hablar de una diplomacia de la ciencia? ¿Dónde tiene incidencia la diplomacia científica?
JJV: Cuando hago mis conferencias sobre diplomacia científica digo que la diplomacia científica existe desde hace más de mil años. El interés para ver cómo mejorar y utilizar el potencial de la diplomacia científica solamente tiene quince años, nunca se le había dado la importancia que requiere. ¿Por qué? Siempre se habló de diplomacia cultural. México y Francia son un ejemplo de intercambio cultural pero también científico. Según nuestra embajada, cuatrocientos investigadores franceses y mexicanos van o vienen cada año a Francia o a México. Es un intercambio muy rico que no había sido analizado como diplomacia científica hasta hace poco tiempo.
O: ¿Cuál ha sido el detonador para tomar una tradición o una práctica de ya muchos años y ahora nombrarla diplomacia de la ciencia, e incluso incluirla como una agenda institucional en la política exterior de los gobiernos?
JJV: Hay elementos y factores que hacen que la diplomacia científica sea un objeto de interés para los científicos y los diplomáticos. Uno es que la ciencia hoy está totalmente mundializada, el 60% de las investigaciones que se producen en Francia y casi 50% de las que se producen en México son el resultado de colaboraciones entre científicos de diferentes países. El segundo factor es el papel de la ciencia para enfrentar los desafíos globales. Lo hemos visto además porque, si se quiere que la sociedad del mundo de mañana pueda enfrentar los cambios globales, en particular el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, el nuevo elemento es el desarrollo del conocimiento.
“La diplomacia científica tiene una gran importancia con el intercambio de conocimientos frente a los cambios globales. Por la diplomacia científica deben ponerse reglas: solidaridad, generosidad, equidad y ética.”
El intercambio de conocimiento para la toma de decisiones debe ser a nivel mundial. Ningún país es capaz de tener una acción fuerte frente a los cambios globales si no es a través de una posición compartida y una posición o una acción que se multiplique. Todo eso hace que la ciencia y la colaboración entre los países sea una necesidad. Por eso pienso que el nuevo papel de la comunidad científica está asociado con estrategias y actores diplomáticos. Y también por eso, cada vez más se habla de diplomacia científica.
O: Jean, has identificado elementos de responsabilidad global y responsabilidad política por parte de la comunidad científica ante los grandes retos globales. ¿Cuál es el reto actual de la diplomacia de la ciencia frente a estos poderes hegemónicos, los líderes que parecen no hacer caso de las recomendaciones de los expertos, e incluso dudan del cambio climático?
JJV: Es muy importante. A veces no se ha puesto énfasis en el papel de la ciencia en los conflictos. La ciencia es un elemento mayor para el diálogo internacional entre los pueblos, sobre todo cuando este diálogo está entorpecido por conflictos y tensiones. Por ejemplo, uno de los fundamentos de la UNESCO para el diálogo entre los países es poner la ciencia como el idioma universal. En la guerra fría, después del manifiesto Russell-Einstein sobre la bomba atómica, se multiplicaron los foros en los cuales diplomáticos y científicos hablan de la paz, y exhortan el diálogo entre los países. Esos espacios de tensiones de conflictos pertenecen a la diplomacia científica. También hay una acción fundamental que hay que desarrollar y consolidar: la solidaridad para la libertad de la investigación y la solidaridad para ayudar a los científicos que son objeto de privación de libertad y a veces de encarcelamientos en países autoritarios.
O: ¿Crees que la diplomacia de la ciencia promueve también una mayor ética de la ciencia misma, de las investigaciones que se realizan y los fines con que éstas se realizan?
JJV: Yo pienso que la diplomacia científica tiene una gran importancia con el intercambio de conocimientos frente a los cambios globales. Pero, insisto, deben ponerse como reglas: solidaridad, generosidad, equidad y ética. Ética en todas las acciones de investigación, viendo las consecuencias para las comunidades. Es decir que la ciencia debe ayudar, apoyar y ver cómo consolidar comunidades científicas en todos los países. Pero actualmente diría que no hemos hecho mucho en este sentido, pues no ha mejorado mucho la situación porque la producción científica entre los países desarrollados y en vías de desarrollo sigue siendo desigual.
O: Identificaste valores como solidaridad, ética y también, la responsabilidad política de los científicos para generar acuerdos que respondan a los retos globales.
JJV: La práctica de la diplomacia científica casi es milenaria, pero fue hace apenas 15 años que realmente se ha empezado a hablar de ella. En un artículo en los años 70 se habla de poder científico, se habla de paz y ciencia, como hemos dicho antes en el ejemplo del informe Rusell-Einstein. Luego hasta el 2010 se crea la revista online Science & Diplomacy.
Con esto rápidamente los diplomáticos se incorporaron e hicieron un documento que se llama “las nuevas fronteras de la diplomacia científica”, el documento fundador de esta discusión sobre diplomacia científica. Y después hemos visto que muchos países han asociado diplomáticos y científicos, y han empezado a hacer informes sobre la diplomacia científica local.
La Unión Europea participó creando tres grandes programas sobre diplomacia científica, tratando de definir una estrategia política de diplomacia científica que aún estamos lejos de tener a nivel de todos los países europeos. Aún hay mucho por hacer para tener políticas muy precisas de diplomacia científica. ¿Cómo vamos a trabajar para que en nuestros países tengamos realmente el nivel de los cambios globales que requerimos? ¿Cómo podemos trabajar de manera mucho más unida?
O: Si el reto es generar unidad a través del entendimiento de los intereses tanto científicos como diplomáticos entre países, ¿Cuáles serían las recomendaciones que consideras para la diplomacia de la ciencia?
JJV: Parece que solamente la ciencia trata de interactuar con la diplomacia, pero debe ser la unión de las dos comunidades para que sea efectivo. Para mí la diplomacia científica realmente es el cruce, la intersección entre el desarrollo de nuevos conocimientos que se hacen de manera mundial y el diálogo entre los países para la paz. Cuando esto se da, la diplomacia científica trabaja de manera muy concreta. A veces hay un país que quiere imponer una ciencia para su hegemonía, eso no es diplomacia científica.
Yo pienso que algunas ciencias, por ejemplo, la biología, que nos permite entender el cambio climático, están practicando diplomacia científica. Necesitamos escucharlas más, necesitamos reflexionar dentro de este debate y ver las acciones a tomar, hay que hacer participar mucho más a científicos y diplomáticos. También es muy importante consolidar en cada país una comunidad interesada en la diplomacia científica. México lo está haciendo y celebro que aquí exista por primera vez en el mundo una cátedra universitaria dedicada a esto. Debemos trabajar juntos, subir juntos, hay que darle más importancia a la diplomacia científica.
O: La diplomacia de la ciencia es una gran oportunidad para afrontar los retos globales. Gracias Jean por este tiempo y por tus reflexiones sobre este tema de gran importancia para la humanidad.
JJV: Muchas gracias por permitirme dialogar.
Si se quiere que la sociedad del mundo de mañana pueda enfrentar los cambios globales, en particular el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, el nuevo elemento es el desarrollo del conocimiento.