El uso de especies exóticas en zonas urbanas puede traer graves consecuencias en los ecosistemas urbanos y aledaños.
El uso de especies exóticas en zonas urbanas puede traer graves consecuencias en los ecosistemas urbanos y aledaños. El rápido crecimiento de algunas de ellas hace que sean especies con potencial invasivo ante la falta de depredadores, la capacidad de desarrollarse en una amplia gama de condiciones ambientales y el aprovechamiento de sistemas de polinización y dispersión de semillas nativas.
Las invasiones biológicas constituyen uno de los principales problemas para la conservación de la biodiversidad, ya que las especies invasoras suelen competir por espacio y por recursos con las especies nativas, desplazando a estas últimas. Por lo tanto, los organismos que se beneficien de ellas, directa o indirectamente, como animales polinizadores, herbívoros, frugívoros, flora asociada, etc., también resultan perjudicados.
Además de la capacidad para desplazar especies nativas, la introducción de plantas exóticas acarrea otros problemas.
Las plantas suelen liberar exudados en el sustrato donde se desarrollan, los cuales tienen un efecto directo en la dinámica y la composición de la rizosfera. Estos efectos pueden ser positivos, como la acumulación de hongos micorrizógenos, bacterias fijadoras de nitrógeno y otros organismos benéficos; o negativos, como la promoción del desarrollo de organismos patógenos, herbívoros y parásitos.
En un ambiente determinado, la flora y la biota edáfica autóctona han coevolucionado y esto ha derivado en el establecimiento de interacciones bióticas necesarias para el buen funcionamiento de dichas comunidades, favoreciendo así procesos de diversificación biológica, la adecuada descomposición de materia orgánica y el ciclaje de nutrientes.
Sin embargo, la introducción de especies vegetales exóticas puede traer graves consecuencias sobre la dinámica de la biota edáfica autóctona, ya que puede conducir al decremento en la densidad de organismos benéficos para la flora nativa o al incremento en la proporción de organismos perjudiciales para esta, lo que puede derivar en la pérdida de biodiversidad nativa e incluso en cambios en el funcionamiento de los ecosistemas, como alteraciones en los ciclos biogeoquímicos, que podrían verse reflejados en la pérdida de biodiversidad y en la degradación de suelos.
A esto hay que sumar que algunas especies vegetales producen metabolitos secundarios que inhiben la germinación y el crecimiento de otras especies vegetales, tanto nativas como exóticas. A esta característica se le conoce como alelopatía y es un mecanismo por el cual las plantas que producen esos metabolitos excluyen a otras especies vegetales de sus alrededores, minimizando la competencia por los recursos.
De esta manera, la presencia de especies exóticas con esta característica puede poner en riesgo la prevalencia de plantas nativas, ocasionar reducciones sustanciales en sus tamaños poblacionales y, en casos extremos, llevarlas a la extinción local.
Prevenir la propagación de especies exóticas es una opción menos costosa, en términos ambientales y económicos, que aquellas acciones destinadas al manejo o erradicación de sus poblaciones una vez que se han establecido.
Otra de las acciones que deben llevarse a cabo es el fomento del cultivo de especies nativas. El empleo de estas en asentamientos urbanos trae consigo grandes beneficios económicos ya que, al tratarse de especies autóctonas, se encuentran adaptadas a las condiciones ambientales propias de la zona y, por lo tanto, no es necesario el implemento de medidas de mantenimiento continuas, como la aplicación de riegos regulares o la protección de las plantas contra factores ambientales como vientos o heladas.
Aún más importante que los beneficios económicos, están los beneficios ambientales, que pueden ir desde el incremento de la biodiversidad nativa, representada por distintas aves e insectos, hasta la captura de contaminantes atmosféricos, la promoción del adecuado aporte y reciclaje de nutrientes en los suelos y el mantenimiento de la estabilidad de los ciclos hídricos y climáticos de la región.
El empleo de flora nativa en espacios urbanos de México también podría tener un impacto a nivel cultural, similar a lo sucedido en otros países, como Japón, Tailandia y países de Europa del norte, como Finlandia, Dinamarca, Noruega, Islandia y Suecia. En ellos, el empleo de especies nativas en espacios públicos no solo ha traído los beneficios sociales y ecológicos que implica el establecimiento de áreas verdes urbanas, sino que ha contribuido a la adquisición y al mantenimiento de una identidad botánica nacional en varios centros urbanos.
Existe un marco legal que debe observarse al elegir especies para los diferentes fines.
El 6 de abril de 2010 se publicó, en el Diario Oficial de la Federación, el decreto que reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al ambiente (LGEEPA) y de la Ley General de Vida Silvestre (LGVS), en particular, se reforma la fracción I del artículo 79; la fracción IV del artículo 80; y el artículo 85 de la primera Ley citada, y se reforman las fracciones XXIII y XL del artículo 3º; se adiciona una fracción XXIII, reconociéndose en su orden las demás fracciones al artículo 3º; un artículo 27 Bis y un artículo 27 Bis, 1, de la segunda Ley mencionada.
Lo sustancial de este decreto y reforma son los nuevos criterios que deberán acatarse por las autoridades competentes para proteger y conservar la flora y fauna silvestres en el territorio nacional contra la acción perjudicial de las especies exóticas invasoras, plagas y enfermedades y, cuando así lo consideren, la protección de hábitats, ecosistemas, la economía o la salud pública. Se entiende por especies exóticas aquellas: 1) que no son nativas, 2) que presentan gran capacidad de adaptación y reproducción y 3) que son una amenaza para la biodiversidad nativa, la economía y la salud.
En 2016 se elabora una lista de especies de flora y fauna conocidas hasta ese momento como invasoras.
Glosario
Autóctona: Del mismo lugar en el que nació.
Biota edáfica: Se encarga de procesos fundamentales para el ecosistema como son la descomposición y el reciclado de los nutrientes.
Metabolitos secundarios: Son compuestos químicos sintetizados a partir de excedentes del metabolismo primario, como fenoles, terpenos y alcaloides.
Rizosfera: Considerada como el ecosistema terrestre más grande, es la parte del suelo próxima a las raíces de la planta, que se extiende concretamente entre 1 y 3 mm desde la superficie de las raíces al interior del suelo.